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sábado, 8 de diciembre de 2012

Nunca me atreví a amarle


- Estáte quietecito - Le dije. - Te puedes hacer daño.
No me importa hacerme daño. Desde aquí la vista es estupenda, deberías subir. Pero no quiero que te pase nada.
Lisam, como siempre, tan atento. Toda la vida protegiéndome. Desde que me mudé a Slothenthen con 5 años él fue la única persona que vino a ayudarme con el viejo espejo de mi madre, que tanto pesaba. Él fue el que me llevaba a mi casa corriendo cuando me raspaba la rodilla, el que me regalaba sus chupetes cuando los míos se caían al suelo, el que lloraba conmigo cuando me cabreaba con mis padres. Y aquí estoy, después de 10 años, en la copa de uno de los árboles más grandes del pueblo, junto a él.

Esta mañana, como casi todas las demás, Lisam me viene a buscar, ésta vez para ir al lago, a darnos un baño, que al ser verano, hace mucho calor. Marchamos con nuestras toallas y los flotadores. Al llegar, cómo no, nos tiramos al agua sin pensarlo dos veces. Y ahí sucedió lo peor que jamás hubiese imaginado. 

- Laura... Mi padre ha encontrado trabajo. 
- ¿Pero eso es lo que me tenías que contar tan malo? Es una buena noticia, ¡me alegro por ustedes!
- Sí, si es bueno.. Pero no es aquí, ni en la ciudad. Es al otro lado del mundo, en Rusia.
En ese momento mis labios se paralizaron, no pudieron decir palabra alguna. Mi corazón dejó de latir y mis ojos sólo se dedicaban a mirarle con susto. Fue una de las peores tragedias sucedidas en mi vida después de la muerte de mi padre... 
- Lo siento. - Me abrazó.
¿Cómo puede ser? Hemos llorado juntos, hemos reído juntos, hemos vivido juntos, nos hemos pegado, nos hemos peleado. Pero siempre hemos sido los únicos amigos que hemos tenido...

Esta tarde fue la mejor que viví con él, pero por desgracia, la última.

Al principio se dedicó a llamarme todos los días, mandarme cartas con fotos adjuntadas.. Pero más tarde dejó de hacerlo.. Desde que se fue, me di cuenta de lo que significaba para mí, era algo más que un amigo, muy especial. Siempre supe que sería el, pero me di cuenta cuando lo perdí. 

Pasan los años y nunca volví a saber de él. Nunca volvió a Slonthenthen, nunca volvió a escribirme, ni a llamarme. Pero yo nunca lo olvidé, no en mi corazón. 

Hoy es mi cumpleaños, 23 años. ya son muchos años sin saber de él, de Lisam. De ese niño que me hizo tan feliz durante tantos años. Y ya son 7 años sin saber nada de él.

Recibí mi regalo de mi madre y venía con una caja llena de cartas, con una especie de notita en uno de los dorsos de ella. "Cartas extraviadas". Eran todas las cartas que Lisam intencionaba escribirme, pero que nunca llegó a enviar. En la última de todas escribió algo que jamás olvidaré.


Laura. Mi querida Laura. He intentado escribirte todos los días a partir del día que me fui pero no fue fácil. desde que me fuí me di cuenta que entre tú y yo siempre hubo algo más que una amistad, pero los dos estábamos ciegos. Nunca te he olvidado. Han pasado 8 años desde la última vez que te ví y todavía te recuerdo con toda la claridad del mundo. Mi Laura de pelo rizado rubio, de ojos miel que me daban ganas de comérmelos, con esa sonrisa de niña inocente.. Mi Laura torpe... Sé que pronto es tu cumpleaños, o llegará a tiempo, o tarde, no se lo que tardan estas cosas, pero quiero decirte que gracias por esos 10 años, que fuiste tú la única amiga que tuve y me regalaste la felicidad que nunca nadie me regalo. Ojalá estuvieses aquí ahora mismo para seguir protegiendote como siempre hacía, pero no. No estás y no sabes todo lo que me duele. Sé que algún día el destino nos volverá a poner en el mismo camino y esta vez será para siempre. Nunca volví a escribirte porque no sabes lo que me dolía imaginarte escribiendo la carta, y no poder ver como sonreías y llorabas. Creí que si dejaba el pasado en el mismo sitio, te iba a olvidar. Pero no sabes lo equivocado que estaba. Te quiero Laura, muchísimo.
Lisam

A partir de ahí, no volví a saber más de él. Cumplí los 30 años, los 40 años... Los 50 y no lo volví a ver. Cuando me ingresaron ya sabía que no lo volvería a ver... Eran mis últimos días y el no estaba aquí para protegerme. Pero sé que en cualquier parte del mundo que esté me estará cuidando. De repente se abrió la puerta de mi habitación, y entro un hombre con esa mirada... ¡Era Lisam! 

- ¿Crees que no te iba a proteger? Sé que te he fallado pero estoy aquí, contigo...
- ¿Cómo sabes que estaba aquí, y lo que me pasaba?
- Eso es lo que menos importa. Ahora estoy aquí, contigo. No me iré esta vez.

Desde ahí me vino a visitar todos los días a la Recidencia. Su compañía me devolvió la vitalidad para regresar a casa, convivió conmigo hasta que el cancer fue tan avanzado que ya me daban los días de vida. Así que decidí escribirle una carta a Lisam. La respuesta a la que hace 38 años él me escribió a mi.


Sé que esto no es fácil pero tu sabes que eres fuerte. Has soportado la muerte de tus padres, has vivido sin mí durante todo este tiempo y lo seguirás haciendo por mí. Ahora no estoy para que me cuides, pero créeme que siempre has hecho todo lo posible por mí y te lo agradezco como nadie... Me has devuelto la vida desde que volviste. Siempre ha sido nuestro amor algo imposible pero nacimos para estar unidos. No llores, no sufras, simplemente recuerda con cariño todos los momentos que vivimos juntos, los raspones en los codos, las lágrimas, las peleas. Pero sobretodo recuerda que fuimos felices. Siempre te quise y siempre te querré. Ahora es turno de yo cuidarte a ti. Desde arriba. Gracias por devolverme la vida, Lisam. Hasta pronto.

Coloqué la carta en su mesilla de noche y cerré los ojos para disfrutar de un sueño del que jamás volví a despertar.

1 comentario:

  1. Esta historia es increíble, me ha encantado!! :) De veras, es preciosa!! Te sigo, vale??
    Te dejo mi blog por si quieres pasarte. Un besoo ^^

    http://www.viviendoennuestrocuento.blogspot.com.es/

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